A falta de saber el secreto del elixir de la juventud eterna y de conocer el lugar exacto de la fuente de la juventud, sabemos que hay gestos y hábitos que nos permiten conservar un rostro fresco, más joven y durante más tiempo.

Limpia y desmaquilla tu rostro a diario

Por la mañana empieza eliminando con la ayuda de un tónico o agua mineral todas las pequeñas impurezas que empañan el rostro: un modo sencillo y eficaz de preparar la piel para la hidratante y el bloqueador solar de día. Por la noche, en cambio, desmaquíllate con leche desmaquillante (si eres de piel seca) o con un gel (si eres de piel grasa), a continuación repite con el tónico para eliminar los últimos restos de maquillaje. Ahora tu piel está perfectamente liberada de los elementos contaminantes y la crema antiarrugas o nutritiva actuará mucho mejor.

Cuida la alimentación

Asi preservarás mejor la juventud. No es una idea tan descabellada si sabes elegir el producto.
Menú: cinco raciones de fruta y verdura a diario, además de los productos ricos en antioxidantes (camu camu,acai berry, frambuesas, té verde, albaricoque, cereza, alcachofa, remolacha, col, aguacate, tomate, etc.) y en omega 3 (salmón, aceite de oliva y nuez, atún, espinacas, etc.). Resultado: una piel más joven y una alimentación muchísimo más equilibrada.

Protegerse eficazmente del sol

El enemigo número uno de la piel es el Sol. Sus rayos UVA y UV, al penetrar en la piel,provocan lesiones en el interior de las células que deterioran las fibras de colágeno y elastina generando el fenómeno de fotoenvejecimiento (envejecimiento prematuro de la piel). Para acabar con dichas agresiones hay que utilizar un protector adaptado a nuestro tipo de piel (por ejemplo: FPS 50+ para pieles claras, 30+ para las morenas de piel mate y 20+ para las epidermis oscuras) y aplicar la crema cada dos horas evitando tomar el sol entre las 12:00 hrs y las 16:00 hrs.

Hidratar la piel en abundancia

Es el primer hábito que hay que adoptar para retrasar al máximo la aparición de las primeras arrugas. Elige la crema en función de tu tipo de piel (hidratante para pieles secas, matificante para las mixtas o grasas) y utiliza un cuidado complementario para la zona del contorno de ojos. Dicha piel es más fina, por lo tanto, más frágil y vulnerable. De ahí que normalmente sea en esa zona donde aparecen las primeras arrugas de deshidratación. Elige una fórmula líquida y aplícala mañana y noche en toda la zona del párpado resiguiendo la órbita del ojo.

Beber suficiente agua.

Un litro de agua a diario, ¡nunca menos! Es un modo sencillo, práctico y económico de olvidar ese tono apagado de nuestro rostro y de deshacernos de esa piel prematuramente arrugada. Además, nos aseguraremos una epidermis fresca y saludable durante todo el año.